El analista internacional Sergio Rodríguez Gelfenstein destacó la importancia estratégica de la reciente operación de las fuerzas yemeníes, que tras seis años de preparación habría permitido consolidar un control territorial directo sobre la costa frente al estrecho de Bab el-Mandeb. Para Rodríguez Gelfenstein, este hecho supera el marco del conflicto regional y puede tener profundas consecuencias para Arabia Saudita, Israel, las rutas comerciales entre Asia y Europa y la propia geopolítica global.
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La situación en torno al estrecho de Bab el-Mandeb entra en una nueva fase, de acuerdo con el análisis del internacionalista Sergio Rodríguez Gelfenstein en Trinchera de Ideas. El analista sostuvo que las fuerzas yemeníes venían preparando durante seis años la operación que permitió desalojar a fuerzas vinculadas a Arabia Saudita de la costa suroccidental de Yemen, precisamente frente a uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta.
Para Rodríguez Gelfenstein, la importancia de la operación no radica únicamente en su duración —apenas nueve horas en términos militares— sino en sus efectos territoriales. Según explicó, Yemen ya no dependería exclusivamente de su capacidad misilística y naval para condicionar el tránsito por Bab el-Mandeb, sino que habría pasado a contar con un control territorial directo sobre el sector yemení del estrecho.
El analista destacó que este cambio tiene consecuencias que exceden ampliamente el conflicto entre Yemen y Arabia Saudita. Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta fundamental para el comercio marítimo internacional, especialmente para las mercancías que circulan entre Asia y Europa a través del canal de Suez.
Bab el-Mandeb: de la presión militar al control territorial
Rodríguez Gelfenstein puso especial énfasis en la diferencia entre la situación anterior y la que, según su análisis, se configura ahora. Hasta este momento, la capacidad de Yemen para afectar el tránsito marítimo estaba asociada principalmente a sus misiles y fuerzas navales.
La captura de posiciones en la costa, en cambio, introduce una nueva variable: el control territorial.
“Los hutíes se venían preparando desde hace seis años para realizar esta operación”, señaló el analista, quien destacó que la acción militar propiamente tal se desarrolló durante nueve horas.
Según Rodríguez Gelfenstein, el desplazamiento de las fuerzas apoyadas por Arabia Saudita desde la costa suroccidental yemení tiene una importancia estratégica directa porque ese litoral se encuentra frente al estrecho de Bab el-Mandeb.
En ese sentido, sostuvo que ya no se trataría solamente de una capacidad para amenazar o limitar el paso marítimo mediante misiles, sino de una situación en la que Yemen tendría presencia territorial directa en el punto estratégico.
La relevancia económica es considerable. A diferencia del estrecho de Ormuz, cuyo tráfico está especialmente asociado al petróleo, gas y otros productos energéticos, Bab el-Mandeb constituye una vía fundamental para el comercio entre Asia y Europa. Vehículos, maquinaria, tecnología y una amplia variedad de mercancías atraviesan esta ruta hacia el canal de Suez y posteriormente el Mediterráneo.
Por ello, cualquier alteración prolongada de esta vía tiene efectos que pueden proyectarse sobre el comercio mundial.
El impacto sobre Arabia Saudita e Israel
El nuevo escenario también tendría consecuencias particulares para Arabia Saudita. El país posee costas tanto en el golfo Pérsico como en el mar Rojo, por lo que el control de los principales accesos marítimos de ambas zonas adquiere una importancia estratégica excepcional.
Rodríguez Gelfenstein vinculó esta situación con la posibilidad de que las capacidades combinadas de Irán y Yemen terminen generando una presión sobre los dos principales corredores marítimos que afectan los intereses sauditas.
El otro actor directamente involucrado es Israel. El analista recordó la importancia del puerto de Eilat, ubicado en el extremo norte del golfo de Aqaba, y señaló que las acciones yemeníes en el mar Rojo pueden volver a comprometer el acceso marítimo israelí.
La situación también se relaciona, según explicó, con los planes israelíes para establecer una presencia militar en Somalilandia, territorio que declaró su independencia de Somalia pero cuyo reconocimiento internacional continúa siendo extremadamente limitado.
Rodríguez Gelfenstein sostuvo que la posibilidad de establecer allí una base militar israelí buscaba generar una posición estratégica frente a Yemen, al encontrarse Somalilandia en el litoral africano de Bab el-Mandeb.
Desde su perspectiva, la consolidación de la posición yemení al otro lado del estrecho podría poner en cuestión la viabilidad de ese proyecto.
El litoral africano y el papel de Somalia
Uno de los elementos destacados durante el programa fue precisamente la dimensión africana del conflicto.
El estrecho de Bab el-Mandeb no es solamente una vía marítima entre Yemen y el mar Rojo. Su margen occidental se encuentra en África, frente a Djibouti, Eritrea y Somalia.
Rodríguez Gelfenstein explicó que la capacidad misilística y naval de Yemen permite ejercer presión sobre el tránsito marítimo que circula frente a ambas costas del estrecho. De esta manera, el efecto estratégico de la posición yemení no se limitaría exclusivamente al territorio asiático.
El caso de Djibouti resulta particularmente relevante por su concentración de instalaciones militares extranjeras y por su ubicación estratégica frente a Bab el-Mandeb. La presencia de distintas potencias internacionales convierte a esta pequeña nación africana en uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta.
Más al sur se encuentra Somalilandia, cuya situación política constituye otro factor de tensión. El proyecto de una eventual instalación militar israelí en ese territorio adquiere, bajo el análisis de Rodríguez Gelfenstein, una nueva dimensión frente al fortalecimiento de la posición yemení.
Una reconfiguración de las alianzas en Asia Occidental
Para el analista, los acontecimientos en Bab el-Mandeb deben ser interpretados dentro de un proceso mucho mayor de transformación de las relaciones internacionales en Asia Occidental y África.
Rodríguez Gelfenstein llamó la atención sobre los movimientos diplomáticos de distintos países de la región y sobre la búsqueda de mecanismos de seguridad que reduzcan la dependencia de Estados Unidos.
En ese contexto mencionó las conversaciones vinculadas al denominado Acuerdo de La Meca y la posibilidad de una eventual incorporación de países como Irán y Argelia. También destacó declaraciones del canciller ruso Serguéi Lavrov favorables a la incorporación de Irán y Argelia a mecanismos regionales de seguridad.
Para el analista, estos movimientos reflejan una tendencia hacia la construcción de mecanismos de seguridad regionales que no dependan exclusivamente de Washington.
A esto agregó las tensiones entre Argelia y Emiratos Árabes Unidos, que, desde su perspectiva, deben analizarse junto con los conflictos que atraviesan otros países árabes y musulmanes de África.
Turquía, Pakistán y una red de alianzas cada vez más compleja
Otro elemento que, según Rodríguez Gelfenstein, dificulta cualquier análisis simplista es la superposición de alianzas regionales.
El establecimiento de acuerdos de defensa entre países como Arabia Saudita, Turquía y Pakistán introduce nuevas variables. El analista recordó que Turquía ha expresado posiciones contrarias a una eventual base militar israelí en Somalilandia, mientras mantiene relaciones estratégicas con Arabia Saudita.
Al mismo tiempo, Yemen mantiene una relación estrecha con Irán.
De esta manera, los distintos países pueden coincidir en determinados intereses estratégicos y enfrentarse en otros, haciendo que las alianzas no funcionen necesariamente como bloques rígidos.
“Se produce una superposición de variables que hacen muy complejo el análisis”, explicó Rodríguez Gelfenstein, cuestionando las interpretaciones superficiales de una realidad regional en rápida transformación.
De un conflicto regional a un problema global
La conclusión central del análisis apunta a que Bab el-Mandeb ya no puede ser considerado únicamente como un punto dentro de la confrontación entre Yemen, Arabia Saudita e Israel.
La importancia de la ruta marítima convierte cualquier alteración significativa del estrecho en un problema con repercusiones económicas internacionales.
Rodríguez Gelfenstein destacó que, mientras el estrecho de Ormuz concentra buena parte del tráfico energético mundial, Bab el-Mandeb constituye una vía esencial para las mercancías que conectan Asia y Europa.
Por ello, la eventual afectación simultánea de Ormuz y Bab el-Mandeb podría generar consecuencias de alcance mundial.
En palabras del analista, lo que está ocurriendo transforma el escenario desde un conflicto bilateral o regional hacia una disputa con incidencia directa en la economía y la geopolítica global.
La operación desarrollada en la costa occidental de Yemen, de acuerdo con esta interpretación, marca así un punto de inflexión: el factor yemení deja de ser una variable secundaria y pasa a ocupar una posición central en la disputa por el control de una de las principales arterias marítimas del planeta.