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Breve análisis de la Cumbre OTAN Turquía 2026

La OTAN 360° y su estrategia de consolidación del orden internacional unipolar

La Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara en julio de 2026 ha confirmado, con una claridad que ya no admite matices, la transformación de la Alianza Atlántica en un dispositivo global de poder, concebido para defender un orden internacional unipolar de base colonial, en el que Estados Unidos actúa como potencia hegemónica única, en clara confrontación con quienes pretenden construir un ordenamiento internacional de carácter multilateral sin potencia hegemonica que entierre definitivamente cualquier modo de colonialismo.

Este proceso que se ha ido consolidando desde la Estrategia de Madrid de 2022, alcanza en Ankara una expresión más avanzada desarrollando la formulación doctrinal de OTAN 360°, un concepto que no describe una ampliación defensiva, sino una proyección integral de control geopolítico sobre todos los espacios estratégicos del planeta.

La OTAN 360° no es una adaptación técnica a nuevas amenazas, como a veces han querido hacer creer, es la arquitectura militar de un orden unipolar que se resiste a desaparecer. Su lógica no responde a prevenir riesgos concretos, sino al interes de preservar la primacía estadounidense en un contexto de transición del orden internacional, donde emergen actores, China, India, Rusia, el Sur Global articulado en BRICS+, que defienden el multilateralismo y por tanto cuestionan la hegemonía occidental.

En este marco La OTAN se redefine como instrumento de contención global, capaz de intervenir, presionar, disuadir o reorganizar espacios geopolíticos enteros para evitar la consolidación de un mundo multipolar.

En esta perspectiva, la Cumbre de Ankara ha sido un acto de reafirmación doctrinal. La narrativa oficial insiste en la necesidad de “adaptarse a un entorno más peligroso”, pero lo que realmente se consolida es un diseño estratégico que pretende dominar el Atlántico Norte, el Ártico, el Sahel, Oriente Medio, el Mar Rojo, el Indo‑Pacífico y el espacio cibernético como base para defender la continuidad del orden unipolar. La OTAN no se concibe como alianza regional de carácter defensivo, cosa que nunca ha sido, sino que se plantea como brazo armado del orden unipolar, garante coercitivo de una arquitectura internacional que coloca a Estados Unidos en el centro y a Europa en una periferia subirdinada si capacidad de decisión.

Este proceso tiene consecuencias profundas para Europa. La decisión de elevar el gasto militar a niveles sin precedentes, con objetivos que superan ampliamente el 2% del PIB y que en Ankara se han proyectado hacia horizontes del 3,5% y 4% implica la desaparición de cualquier posibilidad real de autonomía no solamente en política exterior, sino también en el ámbito financiero, al estar subordinados los presupuestos a la estrategia armamentista de la OTAN. Los Estados europeos, sometidos a tensiones presupuestarias derivadas de la crisis energética, la inflación y las necesidades sociales, se ven obligados a destinar amplios recursos a la industria armamentística, desplazando inversiones esenciales para la transición ecológica, la cohesión social y el desarrollo productivo.

La autonomía estratégica europea, tantas veces proclamada, se revela como una ficción. La Unión Europea no define su política de seguridad asume la que se dicta desde los EEUU. No decide sus prioridades presupuestarias las adapta. No construye su propio modelo de seguridad, lo subcontrata. La Cumbre de Ankara ha mostrado una Europa que, lejos de actuar como actor soberano, se comporta como administración regional de una estrategia diseñada en Washington, una estrategia que hoy está profundamente marcada por la figura de Donald Trump.

La política de apaciguamiento hacia Trump se ha convertido en línea estructural de la diplomacia europea. Lo que comenzó como gesto táctico para evitar tensiones con la Casa Blanca se ha transformado en una aceptación plena de las exigencias estadounidenses, incremento del gasto militar, alineamiento con la lógica de bloques en clave de nueva guerra fria, renuncia a la autonomía financiera y subordinación de la política exterior.

El control de Trump sobre la OTAN es determinante, y la Cumbre de Ankara ha mostrado una Europa que evita cualquier confrontación diplomática incluso cuando las decisiones adoptadas contradicen los principios fundacionales de la UE.

La lectura literal del comunicado final de la Cumbre plantea situar a Rusia como una amenaza para la seguridad y reconoce como los Aliados están cumpliendo con el compromiso de defensa de La Haya, de manera qur en 2025, los Aliados europeos y Canadá incrementaron sus inversiones en necesidades básicas de defensa en más de 139 mil millones de dólares, en Ankara, se anunció más de 50 mil millones de dólares en nuevas adquisiciones de material militar.

En el mismo sentido se sigue renunciando a plantear una salida diplomática y negociada de la Guerra de Ucrania, señalando explícitamente en el comunicado oficial que son los Aliados europeos y Canadá, no los EEUU, los que financian actualmente la gran mayoría de la asistencia en materia de seguridad a Ucrania mediante mecanismos bilaterales y multilaterales y se comprometen a aportar 70.000 millones de euros en equipamiento militar, asistencia y formación para Ucrania, celebrando la decisión de la Unión Europea de proporcionar financiación plurianual a Ucrania a través del Préstamo de Apoyo a Ucrania.

Al mismo tiempo, se sigue teniendo una doble vara de medir en relación con Iran, señalando la necesidad de que permanezca abierto el estrecho de Ormuz sin indicar que  esta circunstancia forma parte de un conflicto regional iniciado por las agresiones de Israel con Palestina y Líbano y continuado por los ataques militares de EEUU contra Iran

Por último, es importante tener presente que la Cumbre de Ankara, se ha celebrado en un contexto de restricción de libertades públicas, con detenciones de activistas, periodistas y representantes de organizaciones sociales. Este entorno represivo revela una contradicción evidente, la OTAN proclama defender valores democráticos, pero se reúne en escenarios donde esos valores son vulnerados. La seguridad no puede construirse sobre la supresión de voces críticas ni sobre la criminalización de quienes defienden la paz.

El modelo OTAN 360°, reforzado en Ankara, no ofrece una estrategia de paz. Ofrece una estrategia de control. No propone un orden internacional basado en la cooperación, sino en la disuasión. No busca fortalecer el multilateralismo, sino limitarlo. No pretende construir estabilidad, sino preservar la hegemonía de una potencia que considera cualquier alternativa como amenaza.

Frente a esta realidad es necesario sostener que la seguridad humana solo puede construirse desde la diplomacia activa, la prevención de conflictos y el respeto a la legalidad internacional y el multilateralismo.

La militarización global, la subordinación estratégica y la renuncia a la autonomía financiera no son caminos hacia la paz: son caminos hacia la dependencia y la confrontación.

Europa necesita recuperar su voz. Necesita defender su capacidad de decisión, y construir un modelo de integración regional desde la base de su plena autonomía política, económica y diplomática.

Europa necesita, sobre todo, afirmar que la paz no puede depender de la fuerza, sino de la justicia; no puede depender de la hegemonía, sino del respeto; no puede depender de la intimidación, sino de la cooperación.

Sin ser una gran novedad, las conclusiones de esta Cumbre reafirman la necesidad de revilalizar un amplio y plural Movimiento por la Paz que sea capaz de frenar y revertir la actual espiral belicista, militarista, demostrando que una sociedad mas armada no es una sociedad mas segura, dejando claro que quienes defienden el aumento del gasto armamentista y la mentalidad militarista, lo hacen en favor de aumentar los beneficios de la industria del armamento que se va convirtiendo en uno de los pilares estrategicos que sostienen el sistema capitalista en esta fase imperialista de raiz fascista.

Un Movimiento por la Paz capaz de confluir con movimientos sociales, colectivos feministas y gobiernos amigos de la Paz y defensores del multilateralismo, para conformar una gran alianza en que permita sumar fuerzas y construir un espacio de intercambio de información, que permita la Cooperación y Colaboración entre los diferentes Foros, Encuentros, Iniciativas, Articulaciones que en este momento estan luchando favor de la Paz, de la Vida y del Progreso de la Humanidad en Armonía con la Naturaleza. Este es el reto al que debemos dar respuesta en lo inmediato para evitar que la espiral belicista a la que nos estan llevando tenga consecuencias irreparables para la vida en el Planeta

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